CUANDO PIERDES A ALGUIEN O ALGO QUE ERA PARTE DE TU VIDA, EL MUNDO NO SE DETIENE.
PERO TÚ SÍ.
No se trata de superar lo que perdiste. Se trata de aprender a vivir con ello sin que te detenga.
¿EN QUÉ CONSISTE EL ACOMPAÑAMIENTO?
El duelo no es solo tristeza. Es confusión, enojo, culpa, agotamiento... a veces todo al mismo tiempo. Y muchas veces sin que nadie a tu alrededor sepa realmente cómo acompañarte.
El acompañamiento tanatológico es un proceso estructurado, no una conversación abierta sin rumbo. Cada sesión tiene dirección y propósito: entender lo que ocurrió, darle lugar a lo que sientes y recuperar poco a poco tu orientación.
No se trata de olvidar ni de sanar rápido. Se trata de aprender a vivir con lo que perdiste sin que te paralice.
¿ESTO ES PARA TI?
Si perdiste a alguien que amabas, recibiste un diagnóstico difícil, viviste un divorcio o cualquier situación que cambió tu vida de forma irreversible... y sientes que todavía lo estás cargando solo, esto es para ti.
No necesitas estar en crisis para buscar acompañamiento. Basta con que sientas que desde que ocurrió, algo en ti no ha vuelto a ser igual.
¿CÓMO FUNCIONA EL PROCESO?
Las sesiones son individuales, de 45 minutos, y están disponibles de forma presencial en Apodaca, NL, o en línea.
Cada sesión tiene un propósito concreto. No se trata de venir a hablar sin dirección, sino de avanzar con estructura en cada encuentro.
El proceso es personal. La duración depende de cada persona, de la pérdida que atraviesa y de lo que surja en cada etapa.
La primera sesión es distinta. Es el espacio para conocernos, entender lo que estás viviendo y definir juntos por dónde empezar.
¿Listo para dar el primer paso?
La primera sesión es el lugar para conocernos y ver juntos por dónde empezar. No necesitas tener todo claro para agendar.